lunes, 15 de marzo de 2010

Para ser un golfo no hace falta ser muy travieso....

"¡Déjame al niño, que lo vas a golfear!"

Señora, si su hijo es un golfo en el fondo, lo acabará siendo, y yo no habré sido culpable de nada. Si yo lo coloco en su ambiente natural y despierta el golfo que lleva dentro, ¿qué mal he hecho yo sino poner a corretar la cabra en el monte?

Los golfos no necesitan ser traviesos, no es un requisito serlo. El golfo no es más que el que vive surfeando en la red de complicidad que va creando a su paso a base de dar a la gente lo que quiere en cada momento. La simpatía que nos da ese golfillo nos es suficiente para regalarle esas facilidades, y que así pueda seguir golfeando. El golfo no es un rebelde, ni un hipócrita, ni siquiera un parásito; el golfo es una creación de todos los demás. Es un personaje que todos contribuimos a diseñar y a poner en escena. Cada sonrisa que nos arranca un golfo, cada cigarro que le extendemos, cada fiesta a la que acude y cada piba que nos levanta, es con lo que alimentamos al generador de golfería que lleva dentro.

El golfo no tiene culpa del "daño", como tampoco lo tiene los CFC de la polución y que destruyen la capa de ozono. Todos somos partícipes de este simpático personajillo que trota a su antojo por nuestros foros...







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