viernes, 12 de marzo de 2010

Los detalles llegan a ser el todo, mientras el todo desaparece.
La relación entre dos nuevos elementos cobra el papel principal, ofreciéndonos una exótica sinergia de sabor peculiar, mientras que significado pasa un segundo plano, y se nos muestra aburrido y sobrio...
Un detalle que da un golpe de estado y destrona el contenido, para ser la nueva esencia de las cosas. El triunfo de la frivolidad a voluntad de un recuerdo borroso y una terca conexión entre dos elementos que no podrían ser más remotos el uno del otro.

Son asociaciones conspicuas, a veces, inexplicables. Recuerdos difuminados que, cuando menos te lo esperas, brotan e inspiran sinestesias espontáneas

Cerebro mío, ¿de dónde sacas estas cosas? Y es que determinados caminos neuronales son inescrutables...

"Esta ventana me sabe a cerveza..."

"¡Con esas gafas, pareces sueca!"

"Esta mañana tienes unas legañas de los 1980..."

"Después de tomar coca-cola, se me queda kárstico el estómago".

"Esta chica tiene pintas de ninfómana prusiana".

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